Cobrar bien no es pedir el dinero al final y cruzar los dedos. Es armar un calendario de pagos que reparta el riesgo a lo largo del trabajo. Así lo hago.
1. Depósito para arrancar.
Pido entre un 30% y un 50% antes de empezar. Cubre los materiales y confirma que el cliente va en serio.
2. Pagos por avance.
En trabajos largos, defino hitos claros: al terminar la primera etapa, un pago; al terminar la segunda, otro. El cliente ve progreso y tú no financias todo el proyecto.
3. Saldo final al entregar.
El último pago se hace al terminar, no semanas después. Si el saldo final es grande, es más difícil que lo paguen.
4. Fechas por escrito.
Cada pago tiene una fecha o una condición clara en el contrato. Nada de «cuando puedas».
5. Recuerda antes de que venza.
Un recordatorio amable dos o tres días antes de cada pago evita la mayoría de los atrasos.
La clave es simple: el riesgo se reparte, y nadie adelanta un trabajo entero sin cobrar. Quien se niega a un depósito, probablemente te va a hacer sufrir el cobro después.
¿Cómo estructuran sus pagos? ¿Qué porcentaje piden de depósito?
1. Depósito para arrancar.
Pido entre un 30% y un 50% antes de empezar. Cubre los materiales y confirma que el cliente va en serio.
2. Pagos por avance.
En trabajos largos, defino hitos claros: al terminar la primera etapa, un pago; al terminar la segunda, otro. El cliente ve progreso y tú no financias todo el proyecto.
3. Saldo final al entregar.
El último pago se hace al terminar, no semanas después. Si el saldo final es grande, es más difícil que lo paguen.
4. Fechas por escrito.
Cada pago tiene una fecha o una condición clara en el contrato. Nada de «cuando puedas».
5. Recuerda antes de que venza.
Un recordatorio amable dos o tres días antes de cada pago evita la mayoría de los atrasos.
La clave es simple: el riesgo se reparte, y nadie adelanta un trabajo entero sin cobrar. Quien se niega a un depósito, probablemente te va a hacer sufrir el cobro después.
¿Cómo estructuran sus pagos? ¿Qué porcentaje piden de depósito?