Todos tenemos una historia de un cliente que nos hizo sufrir. La mía me enseñó más que diez clientes buenos.
Hace unos años tomé un trabajo grande para un cliente que, desde el inicio, quería todo «para ayer» y regateaba cada precio. Acepté, pensando que el volumen lo compensaba. Fue un error.
Durante semanas, cada avance traía una petición nueva «pequeña». Un acabado distinto, una pared extra, un detalle que «ya que estás ahí». Yo, por no pelear, lo hacía. Al final, el trabajo me salió mucho más caro de lo que cobré, y encima el cliente se quejó del precio.
Lo que aprendí:
1. El cliente que regatea todo desde el inicio, no va a mejorar después.
2. Cada extra se cotiza y se firma. Ya no hago nada «de favor» que no esté por escrito.
3. El volumen no compensa un mal cliente. Un trabajo grande con un cliente difícil puede salirte más caro que tres pequeños con clientes buenos.
4. Aprende a decir que no. Decir que no a un mal cliente te deja espacio para uno bueno.
Hoy filtro a mis clientes antes de cotizar, y trabajo menos pero mejor. No fue una lección barata, pero fue una lección que no olvido.
¿Cuál fue su peor cliente y qué les enseñó?
Hace unos años tomé un trabajo grande para un cliente que, desde el inicio, quería todo «para ayer» y regateaba cada precio. Acepté, pensando que el volumen lo compensaba. Fue un error.
Durante semanas, cada avance traía una petición nueva «pequeña». Un acabado distinto, una pared extra, un detalle que «ya que estás ahí». Yo, por no pelear, lo hacía. Al final, el trabajo me salió mucho más caro de lo que cobré, y encima el cliente se quejó del precio.
Lo que aprendí:
1. El cliente que regatea todo desde el inicio, no va a mejorar después.
2. Cada extra se cotiza y se firma. Ya no hago nada «de favor» que no esté por escrito.
3. El volumen no compensa un mal cliente. Un trabajo grande con un cliente difícil puede salirte más caro que tres pequeños con clientes buenos.
4. Aprende a decir que no. Decir que no a un mal cliente te deja espacio para uno bueno.
Hoy filtro a mis clientes antes de cotizar, y trabajo menos pero mejor. No fue una lección barata, pero fue una lección que no olvido.
¿Cuál fue su peor cliente y qué les enseñó?